Bitácora PyME

La aventura de ser PyMEmpresario

No le Vendas al Gobierno

Por Emilio Pineda

La voz en el teléfono sonó muy molesta: “Emilio, estoy con la licenciada y me dice que no has traído ningún documento. No podemos sacar los trámites de tu pago si no entregas las cosas que te pedimos”. Mi asombro fue mayúsculo, también lo fue mi molestia por el tono altanero y autoritario al otro lado del teléfono. Respondí: “Pues dile a la licenciada que los documentos que me pidió están entregados en su oficina desde hace dos semanas…” Y me puse a detallar fecha y hora de entrega, así como el nombre y firma de funcionario que me expidió el acuse de recibo. Alcancé a escuchar una voz lejana que exclamaba: “¡Sí es cierto! Aquí están. No sabia que este expediente era del señor Pineda. Dile que ya tengo sus papeles aquí”. Los trámites continuaron, por supuesto, con dos semanas de atraso. ¿En qué acabó la historia? Pues no ha terminado. Ya que el servicio que se me pidió desde septiembre de 2010, será probablemente pagado hasta febrero de 2011. Seis meses trabajando sin percibir un solo centavo.

¿Quién es capaz de semejante estupidez, ineficiencia e injusticia (por decirlo decentemente) para con sus proveedores? Desde luego, el cliente gubernamental. En este caso específico el Gobierno Delegacional de Miguel Hidalgo, en el DF, encabezado por Demetrio Sodi. Pero ¡tranquilos politiquillos de cuarta! No pueden hacer leña de esta delegación porque ninguna se salva. Es más, todas las instancias gubernamentales (Federal, estatal, municipal, delegacional) incurren en menor o mayor medida en estas prácticas morosas y abusivas hacia sus proveedores. Y quienes creían que la iniciativa privada se salva, no es así. Muchas empresas, sobre todo las más grandes y famosas, tienen malas practicas y sobre-regulación en sus políticas de pagos. Pero en esta ocasión sólo me referiré al cliente gubernamental.

Lamentablemente en esta relación entre el gobierno y sus proveedores existe una disparidad: por el lado del proveedor existe una empresa que necesita de flujo de capital para pagar su nómina servicios y gastos corrientes. Esta empresa depende del pago de sus clientes para cumplir con sus compromisos mensuales, los que por cierto no dan oportunidad a retrasos. Si el cliente no paga, o si la empresa se paraliza, el dinero no llega y todo falla. La empresa podria tener serios problemas que la llevarían hasta su cierre. Por el lado del gobierno existen funcionarios que no sufren de preocupaciones por el flujo de efectivo ya que cada quince días, haya trabajado bien o mal, recibirá puntualmente su quincena y una serie de prestaciones adicionales. Este burócrata no tiene idea alguna de lo que implica la generación de la riqueza mediante la calidad del servicio, innovación o competitividad. Definitivamente dos mundos, dos estructuras mentales, dos lenguajes diferentes, que no encuentran coincidencia más que en la circunstancia del trámite. Es por eso que el burócrata no es capaz de entender por qué el proveedor se vuelve loco cuando le dice que su pago se va a atrasar dos, o cinco o diez meses más (los plazos son verídicos) si “así es siempre en el gobierno, ya debería estar acostumbrado”

Los que hemos tenido al gobierno como cliente en cualquiera de sus instancias sabemos que el camino para convertirnos en proveedores es largo, pero el camino para que lleguen nuestros pagos es pedregoso y obscuro. No les miento que para la delegación Miguel Hidalgo tuve que entregar 10 documentos diferentes y para la Secretaría de Salud 12. Que antes de entregar la factura en la delegación hay que presentar otros 3 papeles que redundan los anteriormente entregados. ¿Quién inventa estas torturas medievales adaptadas al siglo XXI? Bueno, cada instancia gubernamental genera su propia Ley de Adquisiciones o Reglamento de Compras o un documento similar. Algunas de las normas generales surgen de los legisladores federales o locales y cada año se añaden o suprimen reglas especificas. Esto lo convierte en el laberinto que todos los proveedores conocemos.

El año 2009 el presidente Calderón anunció que se crearían estrategias para que el Gobierno Federal diera prioridad a las PyMEs a la hora de adquirir productos y servicios. En el papel y en el discurso sonó bien, sin embargo la realidad refleja que hoy en día se siguen usando las prácticas viciosas de siempre. El cliente gubernamental y su burocracia sigue siendo insensible ante las necesidades de las empresas que contrata y no se da cuenta que es capaz de destruirías de un torpe manotazo. Y creo que aquí coincidirás conmigo, querido lector, en que las empresas no estamos pidiendo limosna o dinero regalado. Pedimos el pago justo que merecen nuestros productos y servicios. Es lo justo en un país que dice tener un marco de justicia democrática… Bueno, eso dicen los spots del gobierno.

No me detendré en detallar cómo una empresa se hace proveedora del gobierno ni qué requisitos debe satisfacer para que pueda trabajar y presentar sus facturas. Eso será tema de un artículo posterior. Pero sí te relataré un procedimiento casi cotidiano de un proceso de pago:

1 de enero: inicias los trabajos con el gobierno.
De enero a febrero te detallarán la forma de contratación y los documentos que deberás empezar a juntar. ¡Pero tú ya estás trabajando y seguramente ya te exigen como si te pagaran más de lo que mereces!
En marzo ya podrás entregar papeles para que empiecen a redactar tu contrato. ¡Pero tú ya estás trabajando!
Tal vez en abril sale tu contrato y entonces lo deberás firmar. En ese momento, si aplica, tendrás que tramitar tu fianza para garantizar que vas a cumplir con el producto o servicio que das. ¡Pero si ya estás cumpliendo desde enero! Te tratan como delincuente. Cinismo reglamentario.
Finales de abril ya estará firmado tu contrato por parte de los funcionarios gubernamentales y ya podrás entregar tu primera factura.
Ahora sí, muy estrictos y muy respetuosos de la ley, correrán 45 o 90 días hábiles (dependiendo de la instancia gubernamental) para que salga tu primer pago.
Esto quiere decir que tu primer dinero lo verás a finales de mayo o junio. Aunque tú ya estés trabajando desde enero.

Esta forma de dar un producto o un servicio al gobierno sin que éste pague inmediatamente se llama financiamiento. Los bancos lo cobrarían junto con intereses. A esto algunos analistas lo llaman el financiamiento oculto que el gobierno obtiene de las empresas y en opinión de un servidor debería considerarse ilegal. Sin embargo como en muchos asuntos de la vida nacional, los funcionarios gubernamentales hacen como que no ven y se dedican a cosas realmente importantes, como el dinero que gastarán en la próxima elección.

Así que mientras las cosas no cambien, el mensaje a las PyMES es: No le Vendas al Gobierno.

No le vendas al gobierno si no tienes la capacidad para trabajar de cuatro a ocho meses sin cobrar ni un centavo, pagando nómina y gastos corrientes mientras tanto.

No le vendas al gobierno si no eres capaz de invertir hasta un 15 o 20 por ciento de lo que vas a ganar en tramites, papelería, requisitos y fianza, previo a tu contratación.

No le vendas al gobierno si no tienes el carácter para soportar burócratas que van a “supervisar” tu trabajo con peticiones absurdas y autoritarias que a veces más bien corresponden a una falta de autoestima y, por consecuencia, a una constante necesidad de reafirmación de que ellos son los jefes.

No le vendas al gobierno si tu urgencia económica no puede esperar más de medio año. Si tienes problemas económicos el cliente gubernamental te puede destruir.

Como dato final te puedo comentar que Nafinsa tiene un esquema en el cual puede ayudarte a que tus pagos salgan más rápido. Pero eso sólo ocurrirá cuando tu contrato esté listo y firmado. Y ya lo dijimos: conservadoramente eso sucederá hasta el tercer o cuarto mes. Así que ten cuidado.

Es triste darnos cuenta que los funcionarios gubernamentales saben que más del 80 por ciento de la riqueza generada en México proviene de las PyMEs. Lo dicen en sus discursos y en sus informes. ¡Pero no hacen nada para apoyarlas! No olvidemos que la estructura mental de un burócrata es pedir dinero, gastarlo y si se le acaba, pedir más. Un burócrata no sabe generar riqueza y por lo tanto no entiende la necesidad de desarrollo de nuestro país más allá del discurso. Un burócrata del área de Adquisiciones no es ni siquiera conciente que en sus manos tiene el poder de destruir una empresa o permitirle su crecimiento.

Con estas conductas poco se espera para las PyMEs en los años venideros.

Cualquier comentario, reclamo o aportación, déjala como comentario en el blog o en mi Mail: emilio@epiproducciones.com

También visita: www.potencialyvalor.mex.tl

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18 diciembre 2010 Posted by | Uncategorized | , , , , | Deja un comentario