Bitácora PyME

La aventura de ser PyMEmpresario

La Ley Seca y los Negocios.

 

Por Emilio Pineda

Hace algunos años, en pleno proceso electoral federal, era yo dueño de una peña en la que compartíamos la música, alimentos y bebidas. Se encontraba ubicada en la colonia Roma y no teníamos licencia para vender bebidas alcohólicas, en realidad no la buscábamos ni la deseábamos. Sin embargo, según uno de los tantos reglamentos del Distrito Federal, podíamos vender libremente cervezas y vinos de mesa. Así que teníamos una carta más o menos variada en este tipo de bebidas.

El sábado previo a las elecciones, ya nos encontrábamos bajo el régimen de Ley Seca, la cual prohíbe expresamente a los negocios vender bebidas alcohólicas de cualquier naturaleza. Hacerlo implicaría cometer infracciones severas que pueden incluir multas elevadas y hasta el cierre del lugar. Días antes había advertido a mi personal sobre esta disposición oficial y comenté las precauciones que debíamos tener. Así que el sábado ya mencionado me encontraba solo en mi negocio acomodando algunas mesas y el escenario en el que cantarían los trovadores más tarde. Uno de los meseros había salido a comprar algunos insumos faltantes y nadie más había llegado aún. Era temprano.

 

De pronto, irrumpió en el lugar una persona a toda prisa y se dirigió a mí casi gritando:

-Hola amigo… oye ¿Me puedes vender una cerveza?

-No, discúlpeme – Le dije un poco extrañado por la actitud y agitación que mostraba.

-¡Ándale! Sólo una cerveza. ¡Me muero de sed!

-Discúlpame – le repetí – No puedo, hay Ley Seca y me pueden multar.

-¡Pero yo no voy a decir nada! De verdad, tengo muchísima sed (aparentaba estar muy agitado)

-De verdad discúlpame pero no te la puedo vender. Si quieres tengo refrescos y agua…

-¡Nooo! ¡Quiero una cerveza! ¡No seas malo! Me muero de sed. No digop nada. Es entre tú y yo. Además no hay nadie…

-Amigo, en serio, no te la voy a vender. Si quieres tengo refrescos pero te suplico que no insistas.

-¿Así de mala onda? –Me miró con reproche- ¿Así vas a ser conmigo? Te pago doble la cerveza.

Debo decirles que en los meses que tuve mi negocio nunca llegó un cliente con tanta urgencia e insistencia acerca de una cerveza o un producto en particular. Así que desde el principio me pareció extraña la conducta de ese sujeto.

-Te digo que no. De verdad. Ven otro día o llévate un refresco… pero de cervezas, nada.

-¡Qué mala onda! ¡Qué gacho eres! ¡Cámara! ¡Qué mal te viste conmigo! Ojalá nunca necesites algo porque se siente bien feo que te lo nieguen… (Y se salió de mi negocio).

Definitivamente se trataba de un cliente simulado. Lo malo es que como están las cosas en México no podría asegurar si se trataba de un cliente simulado por la autoridad capitalina o un delincuente dispuesto a engañarme y chantajearme. Lo bueno es que no caí en la trampa.

Así que amigos, si tienen negocios en los que se venden bebidas alcohólicas tengan cuidado. Es mejor respetar la Ley y no salir mal librados con alguno de estos rufianes. Portarse bien da buenos dividendos.

Cuídense por favor.

 

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28 junio 2012 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario