Bitácora PyME

La aventura de ser PyMEmpresario

Educación Financiera

Por Emilio Pineda

“Para obtener algo que nunca has tenido tienes que hacer cosas que nunca has hecho”: Leído en un mail que me llegó.

Por ahí me platicaron alguna vez que Aristóteles dijo algo así como: “La forma en como está estructurado nuestro lenguaje refleja la forma como está estructurado nuestro pensamiento”. Independientemente si la fuente es fidedigna o no, me parece que la frase refleja una gran verdad que, de aplicaría en nuestro autoconocimiento, nos revelaría muchos secretos que nos pueden llevar al éxito. Sé que el contexto lingüístico y cultural de la frase nos daría para muchas páginas de desarrollo pero en esta ocasión sólo me limitaré a su aplicación en el ámbito financiero.

Y es que al parecer, tras muchos años de Historia Patria, tal parece que en algún momento nos atoramos en el camino de ser un país progresista. Nos acostumbramos a nuestro carácter de pueblo dominado y pobre. Cierto es que el porcentaje de la población mexicana que se encuentra en la pobreza es grande, pero nos hemos concentrado en buscar las causas de nuestra pobreza y le hemos dedicado muy poco a la búsqueda de los caminos que nos pueden llevar a la riqueza. Nuestra forma, muy mexicana, de hablar refleja un grave conflicto con la Economía. Por una parte deseamos con fervor vivir una vida económicamente desahogada y por otra parte nos suena una alarma que nos llena de culpa al confesar que deseamos tener dinero. Porque alguien nos enseñó que “el dinero es malo”. Seguramente has escuchado frases como “bienvenidos a su humilde casa”, aunque quien lo dice tenga una casa en toda forma; “…me acabo de comprar un carrito para ir al trabajo”, aunque el “carrito” en cuestión sea un automóvil normal y bien equipado; “…con esta chambita me voy a ganar un dinerito extra” y como éstos podemos citar muchos ejemplos más. ¿Te das cuenta que los mexicanos hablamos en diminutivo? Siempre haciendo menos nuestros méritos, nuestros triunfos y nuestros sueños. Porque en algún momento alguien nos enseñó a ejercer una falsa modestia que no nos hace mejores y sí va creando limitaciones en nuestro pensamiento. Para encontrar a los culpables de la instauración de esta cultura del “pobrecito”, del “humilde” (usado erróneamente como sinónimo de persona pobre), y del “pueblo pobre pero bueno” hay que acudir con sociólogos, politólogos, historiadores y hasta psicólogos. A nosotros sólo nos toca enfocarnos a la forma en que podemos desaprender para progresar.

Gracias a que aprendimos que el dinero es malo, que desearlo no está bien y que una persona rica es alguien dotado de maldad, rehusamos aprender a manejar nuestros recursos económicos y vivimos al día, angustiados por las deudas y deseando siempre estar mejor. Para defendernos de la frustración creamos la justificación del destino: “…pues a nosotros nos tocó ser pobres, qué le vamos a hacer”. Aspiramos a que en nuestro trabajo llegue un sorpresivo aumento de sueldo porque “es lo justo” aunque sigamos haciendo siempre lo mismo; no somos capaces de entender un estado de cuenta de una tarjeta de crédito, usamos el dinero prestado y luego maldecimos al que nos cobra porque es malo; aprendimos a ahorrar pero no a buscar otras fuentes de dinero; somos “muy trabajadores” pero malos administradores.

Puede que estos juicios suenen duros y más en estos tiempos de crisis. Pero tenemos que darnos cuenta que el dinero es un recurso que nos ayudará a alcanzar ciertos satisfactores en nuestra vida, que el dinero es parte de un juego que se rige por ciertas reglas que debemos conocer. No importa si somos empleados del gobierno o de la iniciativa privada, si somos profesionistas independientes, dueños de una empresa pequeña o manejamos una gran compañía. Todos necesitamos aprender las reglas del dinero y al hacerlo nos daremos cuenta que el poseer billetes o una chequera es lo de menos. Que si generamos valor a lo que hacemos y lo administramos cautelosa e inteligentemente tendremos siempre entradas económicas casi garantizadas. Y es que digo “casi” porque también tenemos que aprender que en estos tiempos la certeza económica es una ilusión. Nadie tiene garantizado su trabajo de por vida, ni el valor de sus ahorros, ni el poder adquisitivo de sus salarios. Lo único que nos puede dar tranquilidad es nuestra capacidad para generar ingresos y utilizarlos en forma inteligente.

Por ello es importante adquirir una correcta educación financiera, y los es mucho más si somos una PyME. Es fundamental aclarar que la educación financiera no es asunto de los millonarios. Una persona con muy pocos recursos económicos debe adquirirla para salir adelante. Así como es benéfico que nos capacitemos en un nuevo idioma, o en computación, también es obligatorio que adquiramos habilidades en el lenguaje del dinero. Tenemos que ser capaces de generar e interpretar un estado financiero de nuestra empresa, entender con claridad un estado de cuenta de una tarjeta de crédito, detectar ventajas y desventajas de un financiamiento, hacer planeación anual y medir los resultados, poder elegir con inteligencia un sistema de fondos de inversión o a plazos fijos, decidir si adquirimos o no un seguro de vida o de gastos médicos, a comprar con buen criterio, y sobre todo, a gastar inteligentemente mis ganancias en beneficio de mi empresa, de mis seres queridos y mío propio.

Muchas veces he escuchado a personas que se quejan de la situación económica que vivimos, y de pronto no falta el ejemplo de algún mexicano que se fue a vivir a los Estados Unidos y que le va bien. La frase es casi automática: “bueno, es que allá ganan en dólares”. Cuando escucho esto me queda clara la enorme ignorancia que tenemos como sociedad en temas financieros. Desde luego que ganan en dólares pero también pagan en dólares y todas sus necesidades tiene que ser cubiertas en dólares. ¿Has visto televisión recientemente querido lector? Bueno, si has puesto atención en los comerciales de la Lotería Nacional, o del “Melate”, o de sorteos similares, resulta que el personaje que supuestamente se gana el Premio Mayor empieza a gastar estúpidamente en lujos absurdos y hasta de mal gusto. Sé que es un comercial y que en la publicidad se exagera todo. Pero recuerda: “como hablamos es como pensamos”. Si el sueño de un mexicano que se saca la lotería es tener una casa cara, muchas mujeres, trajes ridículos y caros, así como una limusina horrible y cara, en vez de aspirar a una buena calidad de vida, entonces somos analfabetas financieros.

Mi insistencia es casi obsesiva: es importante que trabajemos duro en nuestra educación financiera. Actualmente hay muchos lugares donde la podemos adquirir. Por ejemplo, la Escuela Bancaria y Comercial constantemente desarrolla cursos cortos de Contabilidad para no Contadores; institutos como el IMEFI (www.imefi.com.mx) también tiene este tipo de cursos, algunos dirigidos a quienes no tenemos una relación directa con las finanzas. Pro Empleo, Nafinsa, la Facultad de Contaduría de la UNAM y hasta los portales de algunos bancos como Bancomer y Banamex tiene hasta cursos en línea sobre temas muy específicos. Si quieres tener mas información permíteme recomendarte algunas páginas:

http://www.nafinsa.com.mx
http://www.yosoypyme.net
http://www.contactopyme.gob.mx
http://www.economia.gob.mx
http://www.proempleo.org.mx

Desde luego cada semana surgen nuevas herramientas útiles para nuestra formación financiera. Así que monitorea constantemente la página de la Secretaría de Economia y la de cada instituto para que te enteres de próximo curso o la más reciente herramienta en linea.

La educación financiera es una herramienta que nos permitirá evitar caminos sinuosos, empedrados o peligrosos, también nos ayudará a que nuestras ganancias repercutan mejor en nuestra calidad de vida. Es un conocimiento necesario y una habilidad obligatoria si dirigimos una empresa, por pequeña que ésta sea. El dinero no es el objetivo sino el instrumento, dejemos de tenerle miedo o recelo y usémoslo a nuestro favor. Con educación financiera el camino se ve más claro y el futuro más próspero. Dejemos de quejarnos y vayamos a la acción.

Como siempre agradezco que me leas y espero tus comentarios: potencialyvalor@gmail.com

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8 enero 2011 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario